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lunes, 21 de mayo de 2012

(castellano) AHALAN, HASSAN, AHALAN


AHALAN HASSAN, AHALAN

Mi amigo Hassan marcha. Ha decidido que se va, que ya no puede más porqué todo tiene un límite. Ya no soporta ser señalado con el dedo, como el chivo expiatorio  que ha traído las desgracias. Qué razón tiene continuar sufriendo después de haber arriesgado todo lo que tenía en la vida? Hassan marchará y yo me pregunto si realmente es él quien tendría que marchar.

Cuando entre por primera vez en el Casal de la Salut Teresa me dijo; - aquí tienes las llaves, estos son los espacios, y este es el Hassan, forma parte del Casal. Si queréis gestionar el casal, tenéis que saber que él es parte de este casal. En poco tiempo me di cuenta de la trascendencia de sus palabras. Nunca había visto un inmigrante con un amor i identificación tan grande por un espacio. El casal le proporcionaba oportunidades materiales y sociales. Una acogida positiva y amable, en contraposición a las dificultades de su llegada, y el resto de su adaptación, a un entorno en ocasiones demasiado hostil y intolerante. En el casal siempre encontró una familia y oportunidades para crecer como persona. Hassan era más que parte del casal. Era imprescindible.

Hassan no solo nos enseño la etimología de las palabras, alcalde, alfombra, guitarra, entre otras tantas de raíz árabe, su voluntariado llenaba día a día su bagaje personal, i nuestra convivencia. Desde conserje de fin de semana, a mediador intercultural con adolescentes en situación de exclusión social. Pasando por ser generador de diversas procedencias, que han ido formando la historia del casal y del barrio. Combinaba el trabajo como encofrador en la obra,  con el voluntariado en su barrio. Ayudaba a sus paisanos a adaptarse y integrarse en nuestra cultura.

Después de un largo período de desastres de todo tipo; perder el trabajo, tener que compartir piso, no sentirse respetado por unos vecinos agitados contra el diferente, comenzó su angustia social. El ambiente anómico de su barrio, y el retorno y diáspora de sus amigos de referencia acabaron por inducirle a decidir marchar.
Hassan marcha y será una gran pérdida, con el perderemos parte del alma del casal, mi entidad perderá un gran activo humano, y yo tendré un gran amigo a distancia. Lo más irreversible es que el barrio habrá perdido una persona que alimentaba de valores la vida en comunidad. El caso es que Hassan no es la primera persona que aportaba cosas al barrio y a Badalona y que se ve obligada a marchar por padecer que en Badalona no tiene ni presente ni futuro. Otros tantos marcharon antes por las condiciones sociales de los barrios, tampoco aguantaron más.

Me lleno de impotencia, la gente buena marcha, primero fueron ser Noe,  Andreu, Sergio, Ricardo, Gerard, Raül, Jacinto, Marina, Oto, Fran, Isabel, Luís, Javi. Después Driss, Nicolai, Ivonne, Berta, Oswaldo, Alexei, Suleiman, Txiki, Fanette, Samir, Hanan, Marco, Andrés, Raquel, i ahora Hassan y yo me quedo sin argumentos para retenerlos. Los barrios se encapsulan, solo van quedando los que no pueden salir y quedan atrapados, y los que caen rebotados de otros lugares. El tuerto que ve la realidad limitada y distorsionada es el rey en el país de los ciegos. Llaman a la puerta  Mahmut de Gambia dice que sabe hacer percusión y se ofrece para enseñarla a cambio de un poco de catalán, mientras tanto le digo a mi amigo Hassan, Ahalan, amigo, Ahalan! Oda a los que se marchan réquiem a los que se quedan.